Los gemelos de la curvy con el mafioso despiadado
—Mi destino es estar sola, sufrir por el resto de mi vida; cupido ha escupido en mi rostro y me ha dado la espalda —habló con la voz entrecortada, su mirada tenue se desvanecía con las lágrimas que salían de sus ojos.
—Elena, eres especial, eres única, una mujer de verdad, si no fuera por la situación que he vivido y que estoy viviendo, estaría encantado y orgulloso de poder estar a tu lado y ocupar el puesto de esposo, poder corresponder a ti en todos los sentidos como lo mereces, pero ahora no puedo, lamento desilusionarte.
Aquellas palabras hicieron que el corazón de Elena se pusiera tan pequeño como una uva pasa, un rechazo más en su vida era todo lo que necesitaba para saber que no era