El ALFA MASHERANO
El ángel sentó a su alma gemela en el fino escritorio, él se bajó el cierre del pantalón para sacar su miembro y enterrarse en los húmedos pliegues de su mujer, Valentina no dejaba de besarlo, Abel era tan necesario para ella como el aire que respiraba
Las embestidas del ángel dejaban sin aliento a la bella mujer, Valentina abría las piernas para recibirlo, necesitaba sentirlo todo, reclamarlo como suyo, el ángel podía sentir la posesividad de su alma gemela hacia él, lo había esperado tanto y ahora sabía que había valido la pena cada segundo que la anheló