La viuda joven y millonaria
Ese derecho te lo ganaste a pulso, estando conmigo cuando más te necesitaba, siendo amable, dedicada, leal y darle a mi vida su último aliciente.
Renunciando incluso a algunos sueños y deseos de juventud, tú sabes a que me refiero. Perdóname, por ser esta la primera vez que te falle. En conclusión, como Helena firmó capitulaciones matrimoniales conmigo y habiendo excluido todos mis bienes de esta comunidad conyugal, nombro como mis únicos y legítimos herederos a Thomas Montero o en su defecto Thomas Briceño y a Helena España de Montero, mi legítima viuda, en las proporciones siguientes: