El CEO atrapó a la curvy
acababa de escapar de sus manos para siempre.
Y esa revelación casi lo mata, de pronto, ante el asombro absoluto de Theo, Simón Rossi, el mafioso conocido como “la Bestia”, se dejó caer de rodillas en medio del claro, aquel hombre que hacía temblar a media ciudad ahora se veía roto, mientras gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas.
—Eres un maldito hijo de puta, te abrí las puertas de mi casa, te di mi confianza, maldito bastardo, debería de haber puesto una bala en tu cabeza, tú tendrías que estar aquí, junto con estas basuras.