Hermanos de la Luna
Un rugido que hace temblar el aire.
Él está ahí. Liam está ahí. No cede. Se convierte en otra cosa.
Me doy la vuelta, lo veo, entre los troncos oscuros, sus ojos brillan, ya no tiene rostro humano, o no del todo, su cuerpo es deformado, estirado, contraído, inmenso, magnífico y aterrador, una bestia enojada, en dolor, en fuego.
Y salta.