Filtrar por
Status de atualização
TodosEm andamentoConcluído
Ordenar por
TodosPopularRecomendaçãoAvaliaçõesAtualizado
El Amor Envenenado nunca será Perdonado

El Amor Envenenado nunca será Perdonado

Cuando el primer amor de mi esposo descubrió que estaba embarazada, me empujó deliberadamente por la borda del crucero. Pero en lugar de gritar pidiendo ayuda, agarré a Camila —mi suegra, la madre de León— que también había caído al agua, y juntas luchamos por sobrevivir. En mi vida anterior, había gritado desesperadamente en el mar, por lo que mi esposo organizó de inmediato un equipo de rescate que nos salvó a ambas. Pero las manchas de sangre de su primer amor atrajeron tiburones que la devoraron viva. Después de que ella muriera, mi esposo dijo que no merecía ninguna lástima por haberme empujado al agua, y aunque yo estaba aterrorizada, él accedía a todos mis caprichos. Sin embargo cuando nuestro hijo nació, ocurrió que él usó la tablilla conmemorativa de su primer amor para golpear al bebé hasta matarlo. —¡Todo es culpa tuya, maldita, por hacerme perder a mi verdadero amor! ¡Ahora sabrás lo que se siente al perder a alguien! Con todas mis fuerzas, hice que él y yo muriéramos juntos. Cuando volví a abrir los ojos, descubrí con asombro que había regresado a ese mismo mar.
6.7K visualizaçõesCompletoAdicionado à Biblioteca 261 Vezes como la malvada
Ler
+Biblioteca
Me Convertí En El Tesoro De Otro

Me Convertí En El Tesoro De Otro

Mi hermano adoptivo Mateo Alves y yo mantuvimos un romance secreto durante diez años. El día que decidimos hacerlo público, él recibió una misión de infiltración en Kinsyn, una tarea casi suicida. La noche antes de partir, me abrazó y prometió: —Si regreso con vida, te haré una boda espléndida, nunca nos separaremos. Por él, rompí con mi familia. Esperé como una tonta, convirtiéndome en el hazmerreír de toda la alta sociedad. Tres años después, él regresó. Pero volvió desacreditado, cargado de deudas, arrodillándose ante mi padre como un pobre insecto. Dijo con palabras firmes: —Papá, le prometí a Antonella cuidarla el resto de su vida. Detrás de él, una chica llamada Antonella Flores se escondía con las manos apretadas sobre su vientre embarazado. Mi padre me miró instintivamente. Todos esperaban que enloqueciera, que armara un escándalo, pero solo sonreí y acepté en el acto el anillo de compromiso que me ofreció ese heredero decadente y fracasado. El día del banquete de compromiso, Mateo estrelló su auro contra la entrada. Empuñando una pistola, rugió: —¡Ximena Silva, si te atreves a casarte, lo mataré!
2.3K visualizaçõesCompletoAdicionado à Biblioteca 63 Vezes como la malvada
Ler
+Biblioteca
El Precio De Salvar A Mis Verdugos

El Precio De Salvar A Mis Verdugos

Para salvar a los tres lobos más importantes de mi vida, mi hermano, mi prometido y mi mejor amigo, hice un trato con la Diosa de la Luna. Cambié mi vida por la de ellos. Si lograba que cualquiera de ellos me quisiera realmente en un plazo de cinco años, podría seguir viviendo. Pero en el último día de la cuenta regresiva, los tres seguían sintiendo rechazo hacia mí. Según las reglas, había fracasado. Mi vida estaba a punto de ser borrada. —¿Podría enviar un último mensaje? ¿Un intento final? Quizá por lástima, la Diosa me concedió esta última oportunidad. Ese mensaje era mi última carta. Presioné el botón de audio en nuestro chat grupal, luchando para mantener la voz firme. —¿Podrían quererme aunque sea un poco? En serio, me voy a morir. Después de un momento de silencio, se escucharon sus risas crueles. “Harías lo que fuera para competir con Lidia por atención, ¿verdad?” “Déjate de mentiras. Esto solo hace que te odiemos más.” “Si estás tan desesperada por morirte, pues hazlo de una vez.” Misión fallida. Les di exactamente lo que querían. Pero cuando estuve a punto de morir, todos entraron en pánico.
3.3K visualizaçõesCompletoAdicionado à Biblioteca 86 Vezes como la malvada
Ler
+Biblioteca
¿El precio de no elegirme? ¡Su locura!

¿El precio de no elegirme? ¡Su locura!

El día del divorcio, solo me llevé la ropa de la boda. La casa, el auto, el dinero, las hijas... todo se lo dejé a mi esposo, Daniel Vegas. Él me miró con sorpresa y esbozó una sonrisa burlona: —¿Estás segura? Criaste a las tres niñas con tus propias manos, ¿tampoco las quieres? —Si de verdad no quieres nada, tampoco te pediré la pensión alimenticia. Así será justo. Firmé rápido los documentos del divorcio y dije con tono sereno: —Sí, muy justo. Daniel dudó un momento antes de estampar lentamente su firma. —Si te arrepientes, puedes... Interrumpí su frase con un gesto de la mano y me fui sin volver la mirada. Daniel siempre decía que me casé con él por dinero e influencia, e incluso intentó atarlo a través de los hijos. Pero ya no importaba. Cuando al fin viera mi cadáver, lo entendería.
4.8K visualizaçõesCompletoAdicionado à Biblioteca 148 Vezes como la malvada
Ler
+Biblioteca
¡Me casé de verdad y ahora se mueren de arrepentimiento!

¡Me casé de verdad y ahora se mueren de arrepentimiento!

Lonzo Hernández por fin aceptó mi propuesta de matrimonio. Me pidió que me arreglara preciosa porque, según él, tenía una sorpresa preparada. Cuando llegué, radiante, a la ceremonia… no había novio. Lonzo se volvió hacia mi hermanastra, Amarissa Jiménez, y le sonrió: —Dices que las bodas son tediosas. Hoy voy a mostrarte una que sí es divertida, ¿va? El maestro de ceremonias ―mi hermano Macerio Jiménez― alzó la voz: —¡La boda queda pausada! Mi amigo de la infancia, Guillermo Mendoza, soltó el globo de agua que tenía listo sobre mi cabeza y me empapó de pies a cabeza. Lonzo arqueó las cejas, burlón: —Alfreda, solo era una broma. ¿De veras creíste que me casaría contigo? Aquella “boda” no era más que una farsa para animar a la deprimida Amarissa. Yo callé; él insistió con una risita: —Si traes tantas ganas de casarte, elige a cualquiera de los invitados y cásate con él. Cuando aparecí del brazo de un verdadero novio… se les borró la sonrisa.
2.5K visualizaçõesCompletoAdicionado à Biblioteca 91 Vezes como la malvada
Ler
+Biblioteca
Mi Alfa Eligió a Mi Hermana, Yo Elegí a Su Rival

Mi Alfa Eligió a Mi Hermana, Yo Elegí a Su Rival

Una semana antes de nuestra Ceremonia de Marcaje, en la fiesta de un amigo de Ethan Stormwind, le dije que quería romper con él. Al escucharme, todos se rieron, pues sabían que durante los últimos seis años, mi objetivo en la vida había sido convertirme en su Luna. ¿Por qué querría romper con él si solo faltaba una semana para la ceremonia? Incluso Ethan pensó que estaba siendo irrazonable, y me cuestionó: —¿Solo porque el día de nuestra ceremonia tengo que llevar a Selene al curandero para que le hagan una revisión, estás haciendo un berrinche y quieres romper conmigo? Después de una breve pausa añadió: —Los dos somos adultos, ¿puedes comportarte de manera más madura? Podrías reprogramar la ceremonia. ¿Por qué insistes en ese día en particular? No tengo tiempo para tus escenas de celos. Asentí en silencio. Sí, algo tenía que cambiar, pero no era la fecha de la ceremonia, sino él. Yo iba a aceptar ser marcada por alguien más.
41.8K visualizaçõesCompletoAdicionado à Biblioteca 1.0K Vezes como la malvada
Ler
+Biblioteca
Poción de amor

Poción de amor

En mi vida pasada, a escondidas vertí una Poción de Amor en la copa de mi compañero destinado, Jason Green, el Alfa de mi manada, y, tal como esperaba, se enamoró de mí. Celebramos la ceremonia de vínculo más grandiosa en la historia de la manada y nos convertimos en la pareja que todos envidiaban. El efecto de la Poción de Amor duraba siete años, pero yo, ingenua, creí que eso bastaría para ganarme su corazón de verdad. Pero Lilian Foster, la amiga de la infancia de Jason, cambió su propia lengua con una bruja del mercado negro a cambio del antídoto. En cuanto la verdad salió a la luz, el amor en los ojos de Jason se volvió un odio que me atravesó hasta los huesos. Sin perder tiempo, me vendió al mercado negro como sujeto vivo para experimentos y me obligó a beber un Frasco de Hechizo Corrosivo. Se me pudrió todo por dentro y morí de puro dolor. Ahora, he vuelto atrás en el tiempo, sosteniendo una vez más esa misma botella de Poción de Amor. Sin embargo, esta vez no dudé y me la bebí toda de un solo trago. «Jason, no volveré a rogar por tu amor. Me amaré a mí misma», me juré. Por eso , no pude evitar sorprenderme cuando fue él quien acabó arrepintiéndose.
5.2K visualizaçõesCompletoAdicionado à Biblioteca 175 Vezes como la malvada
Ler
+Biblioteca
Rechazada por el Beta, Amada por el Alfa

Rechazada por el Beta, Amada por el Alfa

Durante cinco años, Gideon, el Beta de la manada de Moonstone, y yo mantuvimos un romance secreto. El plan era anunciar, en el festival del Solsticio de Invierno, que íbamos a completar el vínculo. Pero, en lugar de eso, exhaló su aliento cálido contra mi oído para decirme: —Cariño, llevamos cinco años acostándonos y ya me aburriste. Búscate a otro lobo que te reclame para la ceremonia, ¿de acuerdo? No derramé ni una sola lágrima. Le sostuve la mirada con total serenidad. —Bien —acepté. Mi reacción lo descolocó. Él no sabía que en mi vida pasada le supliqué que me reclamara y lo hizo, completamos el vínculo, pero todo resultó ser una farsa. Jamás volvió a despertarme rozando su barbilla áspera contra mi frente. Incluso al hacer el amor, mantenía los ojos cerrados: solo usaba mi cuerpo para desahogarse mientras pensaba en su salvadora, Aveline. Pude entenderlo todo cuando llegó mi muerte. Mientras yo agonizaba en el parto de nuestro cachorro y luchaba por sobrevivir, él me abandonó. Corrió a consolar a Aveline, que estaba en otra camilla, para que no pereciera por una herida causada por un cuchillo de plata. Aprendí que un vínculo por el que tienes que rogar no es amor. Es una condena imposible de sanar. De vuelta a mi nueva vida, me aparté con una sonrisa y le quité la mano de mi cintura. —¿Por qué me miras así? —Mi tono de voz lo sorprendió aún más—. Tú estás aburrido de mí y me ordenaste buscar a otro. Solo sigo tus órdenes.
1.5K visualizaçõesCompletoAdicionado à Biblioteca 56 Vezes como la malvada
Ler
+Biblioteca
Siete Ausencias en el Registro: Mi Última Despedida

Siete Ausencias en el Registro: Mi Última Despedida

La séptima vez que Simón Narváez faltó a nuestra cita para registrar el matrimonio, corté todo vínculo con él de forma radical. En las reuniones de amigos donde él asistía, yo faltaba deliberadamente. Cuando lo invitaron al acto del aniversario universitario, abandoné el lugar antes de su presentación. Si la empresa donde trabajaba optaba por colaborar con él, presentaba mi renuncia inmediata. Incluso en Nochevieja, cuando vino a mi casa para dar los saludos del Año Nuevo, inventé una excusa para no estar en casa. Lo bloqueé en el móvil, eliminé nuestros contactos mutuos, una ruptura total y definitiva. Ni yo lo contactaba, ni él tenía forma de encontrarme. Durante treinta años de mi existencia, había dedicado la mayor parte de mi tiempo a amarlo con devoción ciega, a cuidarlo con esmero. No fue hasta esa séptima vez en el registro civil, cuando una vez más me dejó esperando sola, que finalmente abrí los ojos. ¡Bastó ya de aquella situación! Preferí mil veces la soledad absoluta que seguir aguardando noche tras noche en un hogar vacío.
17.6K visualizaçõesCompletoAdicionado à Biblioteca 580 Vezes como la malvada
Ler
+Biblioteca
Cenizas de un vínculo: El Alpha que me amó demasiado tarde

Cenizas de un vínculo: El Alpha que me amó demasiado tarde

Por mi negligencia, Sophia, la preciosa consentida de Leo, se atragantó con un bocado de agua de mar. Él montó en cólera y me encerró en el calabozo acuático. —Catherine, todo lo que haya sufrido Sophia, tú lo pagarás el doble. Mi instinto de supervivencia me obligó a transformarme en loba. Una y otra vez golpeé la cabeza contra la jaula de hierro, rogándole que tuviera piedad. Pero Leo me ató las extremidades con cadenas de hierro y les ordenó a sus subordinados que siguieran inundando la cámara. —Una desgraciada celosa como tú solo aprenderá a obedecer a través del sufrimiento. Quédate ahí dentro y arrepiéntete de lo que has hecho. Él mismo selló la puerta de hierro del calabozo acuático y prohibió que cualquiera se acercara. Una y otra vez, estiré el cuello para poder tragar un poco del escaso aire, aullando en la desesperación. Pero el agua helada, cada vez más alta, terminó por engullirme por completo. Seguí forcejeando hasta que no me quedó ni una pizca de fuerza. Una semana después, en un arranque de misericordia, decidió poner fin a mi castigo. Lo que no sabía era que las serpientes de agua ya habían devorado mi cuerpo hasta dejarlo irreconocible.
1.3K visualizaçõesCompletoAdicionado à Biblioteca 35 Vezes como la malvada
Ler
+Biblioteca
ANTERIOR
1
...
2930313233
...
50
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status