Las Coldwell
Cuando el sacerdote los declaró marido y mujer, los aplausos llenaron la iglesia.
La recepción fue un sueño, las parejas abrieron el baile con un vals, Vanessa, en los brazos de Dante, sintió su calor contra ella, y por un momento, todos los demás desaparecieron. Sarah y Diego giraban con una energía que hacía reír a todos. Katrina y Daniel, más serenos, se miraban como si no existiera nadie más. Marianne y David, siempre bromistas, añadían pasos exagerados que arrancaban carcajadas.