La oscura tentación del CEO
—no puedo evitarlo, la indignación brota de mis labios.
Él sonríe, está con los pantalones puestos, pero desabrochados, y su media sonrisa me da escalofríos.
—Verena Hills, recuérdame, ¿a cuánto equivale mi fortuna?
—Bueno… usted tiene una fortuna de casi mil quinientos billones de dólares, y… es el quinto hombre más rico del mundo, el más rico menor de cuarenta años —respondo, sintiendo que mis palabras resuenan en el aire.