Reinando el Infierno
En el barrio se decía que lo habías matado a sangre fría —digo, él levanta una ceja divertido.
—Eso vuelve locas a las mujeres —dice, yo ruedo los ojos—. Si lo hice, no era una blanca paloma, de hecho era malo, muy malo, yo también lo soy, y mi hermano también pero la diferencia es que él era malo con su propia familia, y el odio puede lograr hacer cosas impensables, y eso tú lo sabes bien —dice dejando un beso en mis labios.
—Por eso te apodaron el demonio, porque habías sido capaz de matar a tu propio padre —digo, él se encoge de hombros.