La herencia maldita
No he podido seguir mirando, cerré mis ojos fuertemente, pero podía sentir que seguían las imágenes, los abro justo cuando pasan las imágenes de la desaparición de mis padres, veo el barco, venir con muchas luces, escucho la música que toca la orquesta, una figura diabólica se acerca cabalgando una ola, su risa es estridente mientras hunde el barco, después todo es calmo.
Ahora estoy seguro de que la maldición los siguió, que no existe escape. Grité desesperado que parara, no quería saber nada más. Con un ademán de su mano todo volvió a estar igual que antes. Sin decir nada extrajo dos bolitas de cristal en forma de gotas de agua, las dos despedían luz en la s