MATRIMONIO DE CONVENIENCIA. CORAZONES EN JUEGO
Intento ser buena contigo y me tratas como lo peor —ella caminó furiosa, pasando por el lado de Damian, pero este la tomó del brazo y la atrajo, quedando a una distancia sumamente peligrosa, de esas que son tentadoras, donde ambos podían sentir su respiración y fue inevitable que se miraran fijamente a los ojos.
—No eres mi esposa de verdad, jamás te tomaría como mi esposa y no tolero esto de un maldito matrimonio si no fuera por mi padre —vociferó entre dientes.
Esas palabras le recordaron lo que realmente eran: un matrimonio por conveniencia. Debía estar con la cabeza fría y no pensar en pajaritos de amor, porque Damian Anderson no es de amor, no cree en el amor, solo juega con las mujeres