De Su Amor a Su Venganza
Sé que el dinero no va a comprar su perdón, pero quiero que vea mi sinceridad.
—Ya no quiero esconderle nada —continuó Sebastián, con la voz firme pero con una leve sombra de remordimiento—. Los Barrera me salvaron la vida, me cuidaron durante siete años y por eso no puedo enviarlos a prisión. Pero dentro de una semana, cuando Karla termine su primera etapa de rehabilitación, los enviaré de regreso a su ciudad natal.
—Alguna vez, Inés me dio un contrato prometiendo no abandonarme nunca. Ahora soy yo quien le entrega uno. Si después de todo lo que voy a contarle decide que no puede perdonarme, podrá llevarse todo y dejarme sin nada.