El oscuro deseo de un Marchetti
Dantes suspiró, consciente de que, en algún momento, tendría que responder a esa pregunta.
—Naiko era un verdugo, el castigador de su época, encargado de las personas que cometían delitos graves en su manada, ya fuera por traición o porque necesitaban obtener información. Él fue el mejor en su labor, y todo lo que hacía le proporcionaba placer, hasta que se convirtió en parte de él —explicó—. Su deseo nunca se fue, y para vincularnos mejor, tuvimos que aprender a hacer lo mismo, pero de una forma más moderna, sin llegar a causar el daño que él ejercía a sus víctimas —concluyó. No era algo que le contaba a todos, solo Carter y su padre conocían esa parte oscura de Dantes Marchetti, su oscuro