El ALFA MASHERANO
La loba sabía que con el Alfa no se jugaba, era muy capaz de arrancarle la cabeza ahí mismo sin importarle nada, se hincó en una pier a y agachó la cabeza
— Perdoneme, luna, fuí grosera y crucé mis límites, le ruego que me disculpe, no volveré a buscar a... Lizandro pues él le pertenece, usted es y será siempre su único amor
— ¡Ahora lárgate de aquí, no me dejes ver tu cara, no creas que se me va a olvidar lo que intentaste hacerle hoy a mi luna, sabes bien cuántos años la he buscado y la he esperado como para que la sesiones ante mis ojos! el lobo está a furioso, sus ojos destellaban un azul eléctrico tan hermoso como aterrador