AMADA LUNA VUELVE A MI
solo la diosa luna tiene la última palabra
Luciano, sentía que una nube negra se había instalado sobre él, se aferró a Landers mientras que dejó escapar un suspiro, podía perder a su amada luna y a su cachorrito, el corazón le dolía, el lobezno lo miraba buscando que le dijera que todo iba a estar bien, él era su ancla y la fortaleza de Landers
— Quiero verla... Landers, espera aquí a papá, cuida de Landers mientras no estoy — el Alfa se puso de pie y dejó a su cachorro en el sillón — Oye... no le vayas a desconectar ningún cable a Lucian, hablo en serio, cachorro — Luciano, sabía lo traviesos que eran sus hijos, Landers, era capaz de jugar con la intravenosa que Luciano, tenía puesta