La Esposa Secreta del CEO
La única testigo de nuestra ceremonia de bodas improvisada es Francis, la niñera de los gemelos, quien nos observa con sorpresa y complicidad.
El "sí, acepto" sale de mis labios de manera automática, y en un parpadeo, Maxwell Kingsley y yo somos marido y mujer. Una mezcla de emociones y adrenalina recorre mi cuerpo mientras siento el peso simbólico del anillo en mi dedo.
Una vez que la ceremonia concluye, Maxwell me toma del brazo y me mira con seriedad.
—Hannah, hay algo que debes entender. Esta unión debe mantenerse en secreto. —sus palabras son medidas, y su mirada revela un matiz de seriedad que no había visto antes.