El amante perfecto
-Uno de tus pacientes, Jefersson Wait, el que sufre de delirio de persecución, está en la cornisa y quiere aventarse al vacío-, me informó ella alterada.
Wait, un hombre cuarentón, sin esposa ni hijos, solitario y ermitaño, pero exitoso hombre de negocios, había sido internado recién la semana pasada por sus socios. No les conté sobre él porque pensaba que era un caso leve, rutinario y que solo requería de una terapia de charlas, música, televisión y dormir bien, alejado de los problemas cotidianos, sin embargo ahora estaba a punto de suicidarse.