La Suplente Imperfecta
Mateo se la imaginó lanzándole una lámpara por la cabeza y casi, casi se le escapaba una sonrisa.
«No, no, no, tengo que concentrarme» se dijo a sí mismo para volver a mirar la pantalla de su laptop, pero un instante después…
¿Y qué pasaría con ese sujeto? Ese tal Rodrigo, ¿Qué quería de Sofía? Ella se veía asustada, tensa, ¿Por qué?
La mente de Mateo divagaba una y otra vez sin que él se diera cuenta.
Mientras tanto, Lorena, su asistente, lo observaba desde la distancia, contrariada, notando como su jefe llevaba bastante rato mirando la pantalla de su computadora sin hacer nada.