¿El precio de no elegirme? ¡Su locura!
Lloroyentre amor y dineromi exesposo frío quiere volver conmigouna vez descartada, ahora deseadareconquistar a mi pareja
Soy tu esposo, ¿cómo puedes irte?
Me di la vuelta y solté una risa fría:
—Daniel, ya estamos divorciados.
Desde que estaba viva, ya no teníamos ningún vínculo.
Y ahora, menos aún.
Daniel tambaleó unos pasos, viendo cómo nuestras cuatro figuras se desvanecían en transparencia.
Se tomó la cabeza entre las manos y gritó con angustia:
—Isabel, ¿en la próxima vida... me elegirías?