Falso Matrimonio
—Digamos que bien, no tanto como tú qué estás casada con un millonario, y que ya no debes trabajar; en cambio yo estoy aquí, muriéndome de envidia por tu nueva vida.
—No digas eso, sé que no eres envidiosa.
—Me alegra que lo sepas, también me alegra que sigas siendo mi amiga, hay algunas que se casan con hombres ricos y se olvidan de las amigas pobres.
—Yo jamás dejaría de hablarte por nada del mundo.
—Ya lo has demostrado, ahora sí tengo la certeza de que eres mi amiga de verdad. Qué bueno que llamas, quería saber cómo estabas y cómo te sentías con tu improvisada vida de casada.