Celos, Posesión, Exprometida, Síndrome de Estocolmo
—-- Muévete —- me dijo dándome azotes en mis nalgas,
Así fue todo el tiempo que el duro hasta correrse dentro de mi, movimientos y azotes, sintiendo como mis nalgas ya me quemaban de los rojas que debían de estar
—- Casate conmigo, deja al payaso de marido que tienes, ahora mismo y seguro que está en la cama de su amante, Rebeca, casate conmigo — me dijo.
—- No puedo, además de que estoy casada con Mario, si me divorciara arruinaria a mis padres y no soy capaz de hacerlo, lo siento Danko, —- le dije.