La Amante.
Cumpliré con tus condiciones, pero no puedes decirme qué hacer con mi vida.
—¿Estás tan apurado por irte con esa mujer? —declaró, enojada.
—No empieces. Eso no tiene nada que ver con lo que estamos hablando.
—Está bien, no importa. Jamás pensé que tendrías un amante —dijo, negando con la cabeza, mientras que yo intentaba salir de su habitación—. Yo sí te amé desde que nuestros padres nos presentaron. Jamás te fui infiel. Lamentablemente, en el corazón no se manda. Solo espero que nada de esto perjudique a nuestra hija y a nuestro pequeño que ni siquiera ha nacido.