Esposa del CEO por venganza
La mujer a la que había fallado, la mujer que había amado, pero que había perdido por sus propios errores.
El arrepentimiento lo ahogaba. No quedaba rabia, ni resentimiento, solo un dolor profundo y una verdad que ya no podía cambiar.
«Roma, mi Roma, me alegra que seas feliz. Lo mereces, siempre lo supe. Esta es mi despedida, la forma en que pude redimirme por todo el mal que te hice. Al fin, me perdoné a mí mismo. Estoy listo para irme.»