Mi jefe, su hijo y yo
Nadie sospechaba que detrás de la fachada de CEO frío y calculador, existía una persona llena de humor, con una visión completamente diferente del mundo.
De hecho, su sentido del humor y su encanto natural hicieron que todos lo adoraran, aunque pocos lo supieran. Su mayor fijación, sin embargo, era su secretaria. Una mujer brillante, con una personalidad que lo intrigaba, y que, por alguna razón, lograba desafiar su equilibrio. A menudo, Adrián encontraba excusas para hablar con ella, y aunque nadie sabía que lo hacía con una sonrisa oculta, estaba claro que sentía algo más que una simple admiración profesional.