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Le cedí el Alfa a mi hermana… y se arrepintió

Le cedí el Alfa a mi hermana… y se arrepintió

En mi vida pasada, Leon, el Alfa que se suponía que completaría conmigo la ceremonia de marcado, cambió de repente a su compañera elegida por mi hermana menor, Rose, justo el día del ritual. Al verlos a los dos comportarse con tanta intimidad, una oleada de humillación me barrió por dentro. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de dar un paso al frente y exigir una explicación, la manada fue atacada por sorpresa. Los tres morimos en el motín. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día de la ceremonia de marcado. Esta vez, decidí cumplirles el deseo. Después de liderar a los miembros para sofocar el motín que habría ocurrido en mi vida pasada, dejé la manada y me adentré en la sociedad humana. Creí que en esta vida jamás volvería a cruzarme con ellos. No obstante, tres años después, el día de un banquete de cumpleaños, me reencontré inesperadamente con Rose y Leon. Rose se acurrucaba con timidez en los brazos de Leon, y me saludó con una expresión de sorpresa fingida. —¡Claire! ¿Qué haces en un banquete tan grandioso como este? ¿No te habías ido a vivir a la sociedad humana? Cuando guardé silencio, Rose se burló de mí con una risita. —¿No me digas que no pudiste sobrevivir en la sociedad humana y ahora quieres volver a la manada? Leon me miró de reojo, con un asco que ni siquiera intentó ocultar. —Jamás aceptaría dejar que regreses a la manada, ni aunque te arrodillaras a suplicármelo. Pero, pénsandolo bien, como mi esclava todavía calificas. Podríamos volver a como era antes. Sonreí, apenas. Yo estaba allí porque mi compañero era el nuevo Ultima de la Alianza de las manadas de lobos. Y ese exquisito banquete de cumpleaños había sido preparado especialmente para mí.
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Mi Alfa Apostó a Que Volvería Arrastrándome en Tres Días

Mi Alfa Apostó a Que Volvería Arrastrándome en Tres Días

La noche de nuestro octavo aniversario, preparé todo lo que a Ethan le gustaba. No regresó. Me quedé sola frente a la mesa… hasta que la comida se enfrió. Al final, hice lo de siempre. Abrí la red de la manada… y busqué el perfil de Selene. Nueva publicación. De hacía una hora. Una foto de Ethan, sin camisa, encendiendo una fogata en su guarida. La mano de ella apoyada en su hombro. Su rostro vuelto hacia la cámara, con una sonrisa demasiado amplia… casi afilada. El pie de foto decía: "Gracias a los viejos amigos que lo dejan todo cuando los necesitas. Incluso sus aniversarios de marcaje." Me quedé mirándolo hasta que los ojos me ardieron. Entonces le di "me gusta". Presenté la solicitud de disolución del vínculo. Y empecé a empacar el baúl que llevaba meses listo. Ethan no lo creyó cuando se enteró. —Está haciendo un drama —lo escuché decirles a sus compañeros de manada—. —Dénle tres días. —Con solo mover un dedo, volverá corriendo. —Siempre lo hace. Lo que él no entendía era por qué siempre volvía. Era porque lo amaba. Pero eso ya había muerto.
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Elegiste acabar con nuestro bebé para salvar a tu amante

Elegiste acabar con nuestro bebé para salvar a tu amante

Con nueve meses de embarazo, un exempleado, que guardaba un profundo rencor tras haber sido despedido para darle ese puesto a mi esposo, me llevó a la fuerza a la azotea del edificio y me asestó decenas de puñaladas. Mi marido, Víctor Escobar, capitán de un escuadrón de rescate, prefirió movilizar a todo su personal para impedir que Raquel Herrera, su exnovia, sumida en una depresión, le prendiera fuego a su departamento. No le supliqué que viniera a rescatarme. En mi vida anterior, precisamente porque lo había llamado suplicándole ayuda, él había dejado desprotegida a Raquel y había ido corriendo a salvarme. Mi bebé y yo logramos sobrevivir, pero ella, después de prenderle fuego a su departamento, murió consumida por el incendio. En apariencia, Víctor no me había guardado ningún rencor. Incluso llegó a reservarme una suite de maternidad privada. Sin embargo, el mismo día que di a luz, me amarró ¡y nos acuchilló sin piedad, a mí y a mi bebé recién nacido! —¡Ese día tú y ese tipo se pusieron de acuerdo para engañarme, ¿no es así?! ¡Tus «heriditas» no eran nada graves! ¡Ni de chiste te ibas a morir! —exclamó, fuera de sí—. ¡Pues, si tanto te encanta que te apuñalen, entonces, te daré el gusto! Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que me habían tomado como rehén. Pero, esta vez, tomé una decisión: lo dejaría correr para salvar a su Raquel.
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Mientras Daba a Luz, Él Se Casó con Mi Hermana

Mientras Daba a Luz, Él Se Casó con Mi Hermana

El día del terremoto, mi hermana Elena me empujó desde el tercer piso; luego rompió a llorar y juró que solo había intentado salvarme. Todo el mundo le creyó. La única persona que se puso de mi lado fue Nicoló, el jefe mafioso más joven que había visto Sicilia en décadas. Me sacó entre los escombros con sus propias manos, me pidió matrimonio frente a todos y sentenció que, desde ese día, quien se atreviera a tocarme tendría que responder ante él. Dos meses después, quedé embarazada. Nicoló compró una isla entera y la cubrió de lirios, mis flores favoritas, todo para nuestra boda. Mi padre gastó una fortuna en un vestido de novia único, confeccionado exclusivamente para mí. Todos decían que yo era la mujer más envidiable de toda la familia. Pero cuando llegó el momento del parto, ambos desaparecieron sin dejar rastro. Mi padre me explicó que la familia tenía un trato crucial en juego. Nicoló besó mi vientre abombado, murmuró que volvería pronto y prometió traer regalos para mí y para nuestro bebé. Justo antes de que me llevaran en camilla a la sala de partos, un video anónimo llegó a mi celular. En las imágenes, Nicoló vestía el traje de novio. A su lado estaba Elena, con una mano reposando sobre su propio vientre embarazado y luciendo mi vestido de novia. Se aferraba al brazo de mi prometido, como si lo hubiera conquistado con total legitimidad. Al final del video, mi padre bajó el tono de voz y preguntó: —Si tú y Valentina solo mantienen un matrimonio de papel, ¿qué será del hijo que ella va a dar a luz? Nicoló guardó silencio durante dos segundos antes de responder con frialdad: —Valentina lo tuvo todo desde la infancia. Elena ha cargado toda su vida con la mancha de ser hija ilegítima. Su hijo no tendrá que vivir con ese estigma. Comprendí entonces que toda esa ternura nunca había sido para mí. Estaba destinada a Elena. Bien. Que se tengan el uno al otro.
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El riñón y la fortuna que le dieron a mi hermana

El riñón y la fortuna que le dieron a mi hermana

En la etapa terminal de mi insuficiencia renal, mi esposo le dio a mi hermana menor el único riñón que se adaptaba a mí. Rechacé la propuesta del médico de seguir esperando por otro riñón y me di de alta anticipadamente. Después de tanto dolor y desilusión, ya no tenía fuerzas para seguir luchando. Le entregué a mi hermana menor toda la fortuna que había construido durante estos años y, por fin, pude ver a mis padres sonreírme. Mi esposo quería cuidarla día y noche sin descanso. Pero yo solo no me enojé, sino que le aconsejé que fuera muy atento con ella. Incluso, cuando mi hijo dijo que quería que mi hermana fuera su mamá, también asentí sonriendo. Todo salió como ellos querían... entonces, ¿por qué ahora se arrepentían?
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Renací Y Me Río Viendo A Mi Amiga Y Mi Mestizo

Renací Y Me Río Viendo A Mi Amiga Y Mi Mestizo

Mi amiga, Sofía Santos, la misma que siempre juró que jamás se casaría, me acompañó a la clínica el día de mi inseminación artificial. Pero justo cuando estaba por elegir la muestra de esperma... ¡me la robó! En ese instante lo entendí: ella también había vuelto a vivir. En mi vida anterior, yo solo quería tener un hijo mestizo, así que decidí hacerlo por mi cuenta. Recuerdo que Sofía se burlaba de mí, diciéndome que era una tonta por querer tener un hijo de un desconocido. Lo que nadie imaginó fue lo que vino después: dos semanas más tarde terminé en la corte real. Resultó que el donante que había elegido era, nada menos, que un príncipe extranjero. No solo quiso casarse conmigo, sino que juró que nuestro hijo heredaría el trono. De repente, mi hijo y yo nos convertimos en figuras importantes de la familia real. Las joyas que me regalaban pesaban tanto que apenas podía sostenerme de pie. Mientras tanto, Sofía, tan obsesionada con sus ideas de liberación y ese afán de ir siempre contra todo, terminó metiéndose con la gente equivocada. La despidieron de su trabajo y quedó vetada de la industria. Cuando se enteró del bautizo de mi hijo, viajó desesperada para buscarme. Pero en cuanto la recibí, hizo lo impensable: empujó a mi hijo al suelo, matándolo al instante, y luego me arrojó ácido. —¿Por qué a ti te va tan bien? —gritaba—. ¡Eres una maldita desgraciada, no lo mereces! Cuando volví a abrir los ojos, estaba otra vez en el mismo día... el día en que Sofía me acompañó a la clínica.
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Cuando el Alfa perdió a su compañera humana de la infancia

Cuando el Alfa perdió a su compañera humana de la infancia

A las dos de la mañana, cuando llegó la llamada urgente de los Ancianos de la manada, yo acababa de salir arrastrándome de debajo de mi amor de la infancia, el heredero Alfa Slade. Mi cuerpo todavía me dolía por su ruda posesión. Como la única sanadora humana en toda la manada Bosque Negro, se me ordenó preparar hierbas como regalo para la alianza de apareamiento de Slade con la manada de las Espinas. Levanté con cuidado el brazo de Slade, que me rodeaba. Tras una noche de pasión, su poderoso cuerpo Alfa aún irradiaba un calor febril. Supuse que esta era solo otra princesa loba a la que él necesitaba rechazar, así que le toqué el pecho con picardía y le pregunté con una sonrisa: —Slade, ¿qué excusa vas a usar por nonagésima vez? ¿Que de repente te dio alergia la princesa? Él se dio la vuelta y me besó la frente, con los ojos pesados por el sueño. —Mi dulce niña, esta vez las hierbas deben ser preparadas por ti, y solo por ti. El éxito de esta alianza descansa sobre tus hombros. Me quedé helada. Durante los últimos diez años, yo había sido su consuelo secreto, la que calmaba sus ataques violentos de ira cada noche. Pensé que, tarde o temprano, me ganaría una ceremonia de unión formal. Pero en ese momento, lo comprendí. Yo era solo una conveniencia, un cuerpo para su uso personal. Si eso era todo lo que yo significaba para él, entonces reduciría a cenizas todo lo que teníamos. Hice una llamada a mi antiguo mentor en el Instituto Nacional de Medicina, el profesor Sterling. —Profesor, ese puesto de investigación sobre genética... ¿todavía está abierto? Estoy lista para regresar al mundo humano. Pero cuando ese Alfa arrogante, que decía que éramos "solo amigos" y "estrictamente profesionales", descubrió que ya no podía percibir ni un leve olor mío en el aire, perdió completamente la cabeza.
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El Don que perdió a su novia ante su mayor enemigo

El Don que perdió a su novia ante su mayor enemigo

Estuve con Don Massimo durante cinco años. Durante todo ese tiempo, él nunca ocultó a su favorita: Cara. La hija de su chófer. El hombre que recibió una bala por él. Él lo llamó «pagar una deuda». Y yo, como una tonta, se lo creí. Le dio joyas. Autos veloces. Incluso le compró una maldita isla. Tres días antes de la boda, descubrí que había cambiado el lugar. No en la finca de mi familia en Sicilia. Sino en la isla. La isla de ella. ¿Su excusa? Cara era claustrofóbica. No soportaría una gran boda en un lugar cerrado. Estaba harta. Tres días después, la boda se celebró en esa isla. Pero la novia no apareció. Massimo fue humillado públicamente. Recorrió la ciudad de esquina a esquina, buscándome. Fue entonces cuando lo descubrió. Pensó que se casaría conmigo. En cambio, me casé con su mayor enemigo. Nikolai Volkov. El padrino de la Bratva rusa. Dejó a Cara. Corrió a la finca de mi familia y esperó. Siete días y siete noches. Con flores, un anillo y un montón de súplicas.
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Prefieres A Tu Amor Ideal, No Seré La Madrastra De Esta Familia Rica

Prefieres A Tu Amor Ideal, No Seré La Madrastra De Esta Familia Rica

Valeria Herrera, la hija querida de una familia poderosa. Desafió a toda su familia para casarse con Sebastián Jiménez, un soltero que ya cargaba con dos hijos y una empresa en ruinas. Durante seis años de matrimonio, amó a los niños como una madre biológica e impulsó la carrera de Sebastián. Los niños crecieron obedientes y cariñosos, y la empresa de Sebastián terminó cotizando en bolsa. Pero justo cuando celebraban su ascenso social, apareció de repente la madre biológica de los niños. Sebastián, siempre tan calculador, perdió completamente la cabeza rogándole que se quedara, humillando públicamente a Valeria. Esa noche desapareció con sus hijos para reunirse con su antiguo amor. Después, Sebastián llegó con los papeles de divorcio: —Gracias por tus años de esfuerzo, pero lo que los niños necesitan es a su madre biológica. La madre biológica añadió: —Gracias por cuidar a mis hijos, pero una madrastra nunca podrá compararse con la madre de verdad. El mérito de criar no cuenta tanto como el de dar la vida. ¡Pues entonces Valeria ya no quería ser madrastra! Pero los niños no aceptaron a su madre biológica ni a su padre. Incluso declararon: —¡Valeria es nuestra única mamá! Si se divorcian, nos iremos con ella aunque tenga que casarse de nuevo!
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A Un Paso Del Altar, Mi Novio De Siete Años Se Rajó

A Un Paso Del Altar, Mi Novio De Siete Años Se Rajó

Llevaba siete años con Santiago, y aun así él no quería casarse conmigo. —Santiago, estoy lista para casarme —le dije un día con calma. Él frunció el ceño con indiferencia, como si ni siquiera hubiera escuchado bien mis palabras. —Joana, la empresa está a punto de salir a bolsa, estoy tan ocupado que no pienso perder tiempo en un tema tan irrelevante. Sonreí con tranquilidad. Tal vez, en sus ojos, aquello era solo un intento desesperado de presionarlo para que me propusiera matrimonio. Pero lo cierto es que, esta vez, sí me iba a casar… Pero el novio no sería él.
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