AMADA LUNA VUELVE A MI
nunca te he odiado, siempre te amé, he sufrido tu ausencia cada día, he vivido en el peor de los infiernos sin tí, jamás podría dejar de amarte
— Luciano, ahora es tarde ya, no podemos volver al pasado, no podemos seguir amándonos, ya no me quedan fuerzas, cuida a los cachorros ellos son sangre de tu sangre.
— !Sangre... eso es, sangre! — el Alfa sacó una de sus garras y se cortó la muñeca, ni siquiera hizo una sola expresión de dolor, colocó el brote de sangre en los fríos labios de su luna, al principio no pasaba nada, pero después Isabella, fue bebiendo de ella, su rostro fue recuperando el color, la sonrisa de Luciano, era tétrica y a la vez feliz