Sufrida
Estoy seguro que puedo confiar en ella, con todo lo loco que eso pueda parecer.
Ya Henry me espera en la misma entrada, con Johnnie a su lado portando el bolso de Amaia. Un grupo importante de personas espera en una larga cola, a que puedan entrar al club de strippers más exclusivo de todo Miami. Muchos nos miran, pero yo no me detengo y Henry comprende que quiero salir de aquí de una vez. Ayudo a Amaia a subir en la parte trasera y con un asentimiento me despido del guardia, luego de recoger el bolso. Mi chofer no demora dos segundos, cuando ya estamos incorporándonos a la avenida.