Consolación desechada: casándome con otro
Bianca Soledadmate rechazadasu pareja de segunda oportunidad rechazadami rechazo prometidonuestro final del amor
Y, en ese mismo estado de shock, tomó mi bolso, abrió la puerta y se acomodó en el asiento del conductor.
Cuando se volvió a mirarme, sus ojos brillaban.
—Cariño, ¿puedo besarte?
“Cielos, pues bésame, ¿para qué preguntas?”, pensé para mis adentros.
Esa noche, Gabriel me abrazó y no quiso soltarme.
Aquel director siempre tan formal y circunspecto se transformaba, en el amor, en un compañero leal y tierno, siempre ávido de mimos y compañía.