Me Arranqué la Marca del Alfa
Me reí, fue un sonido que contenía quizás un setenta por ciento de indiferencia y un treinta por ciento de desprecio.
—Mike, no tienes que fingir tanta devoción. Sé que te convertiste en mi compañero por deber, no por amor. Así que ahora que me he ido, puedes estar con tu verdadero amor, Sandy —mi expresión y tono eran firmes y terminantes.
Mike suspiró.
—No, no, cariño, no digas esas cosas. Sé que te fuiste para castigarme, para llamar mi atención. Sé cuánto me amas, así que estás resentida porque te descuidé, por eso haces esto.
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