Más que Magia y Sangre
Dragos le dio la espalda y caminó fuera de la habitación sin decir ni una palabra más, Xiomara al darse cuenta que él se fue sin más entra en cólera y jamás en toda su vida ha estado tan celosa, así que ya que no puede perseguirlo, lo llama insistente.
—¡Dragos!, ¡Dragos!, vuelve malnacido infeliz, no… ¡No me da la gana!, me has oído, no te desharás de mí por una flacuchenta adicta, perra asquerosa… ¡Dragos!, por favor regresa, no me dejes Dragos. Por favor… ¡Te arrepentirás de esto Dragos!
Xiomara continuó entre improperios y súplicas, llorando desesperada y Dragos sintió el peso de algo que no había sentido en mucho tiempo: culpa, no solo le había abierto la puerta al amor, lo había hecho