Si, Acepto
—Le costaba hablar sin jadear de dolor, pero sentía que debía pedirle perdón a las dos, que no podría descansar en paz si ellas no lo perdonaban, si él no les demostraba que su arrepentimiento era real.
—Papi…
—Shiiii…
—Santiago, vas a estar bien los medi…
—No Camila, no mi luna, no mi alma —interrumpió pronunciando los apodos por los que solía llamarla cuando eran novios—, ellos no pueden hacer nada por mí, pero tú y nuestra hija sí, solo necesito el perdón de ambas, sé que no lo merezco, sé que fui el peor esposo y el peor padre, pero te juro que me arrepiento de todo lo que les hice pasar. —Le faltó el aire y su cuerpo se sacudió violentamente.