El arrepentimiento del CEO
Tres años han pasado desde su boda Sandy no había vuelto a ver a Santiago, solo deposita una mensualidad en su cuenta.
Esa noche una gran lluvia torrencial azotaba la ciudad, el sonido de las gotas golpeando el techo era casi hipnótico. Sandy, estaba acurrucada en su cama, envuelta en una manta cálida. La puerta se abrió de golpe y su esposo, con el aliento cargado de alcohol, entró tambaleándose. Era la primera vez que lo veía así, y su corazón se llenó de una mezcla de miedo y tristeza. Él se dejó caer en la cama a su lado, murmurando palabras incoherentes. Sandy lo observó en silencio, sintiendo cómo la lluvia afuera reflejaba la tormenta que ahora se desataba en su interior.