Mi Secreto es Amarte
Te lo prometo.
Diego se levanta, sintiendo la emoción en todo su cuerpo; coloca el collar en el cuello de Fabiola, y besa su cien, suspirando, y luego ella le coloca el suyo.
Para cuando vuelven a verse frente a frente, viendo sus collares compartidos, sus miradas brillan, sonríen, y se sienten afortunados de tenerse.
Seguros de sus promesas de amor, disfrutan de una romántica y divertida cena, sin saber que pronto uno de ellos romperá el corazón del otro, quizá, sin reparo.