El amor que ya no vuelve
Dio un paso hacia mí y me tomó de la mano; por más que intenté soltarme, no pude.
—Selena, por fin te encontré. No pienso volver a dejarte ir. Sé que aún estás enojada conmigo, pero te prometo que no volveré a hacerte sufrir ni enojar. Todos estos años creí que amaba a Luz —continuó diciendo—. Pensaba que ella era diferente, que era pura, sincera… diferente de esas mujeres superficiales y coquetas que conocía. Pero lo que nunca me imaginé, es que ella resultó ser toda una farsa. Me engañó con sus mentiras, jugó con mis sentimientos… ¡y hasta me robó dinero! ¡Lo peor —su voz se quebró — es que el hijo que llevaba en su vientre ni siquiera era mío! Nunca me amó. Solo me usó por mi dinero. Ant