Una desgracia llamada tú
Se dio cuenta desde el primer instante, de que, si lo intentaba, ella no lo rechazaría.
Ella era su destinada y lo sabía, pero al mismo tiempo, alguien más pareció notarlo.
No solo no se le permitió volver a acercarse, sino que ya no tuvo una sola oportunidad de entrar de nuevo a la sede. Desde el inicio estaba harto de todas las nuevas “políticas” pero cuando se le negó el derecho de marcar a su compañera, perdió completamente cualquier tipo de raciocinio.
Iba a tomar su lugar y rescatarla o de lo contrario, si él no podía ser feliz, nadie más podría.