Una luna, Un destino
Y más atrás, la pequeña Sarah, quien, cuando obtenga lo que quiero, no volverá a ver la luz del día.
—¡No, Golnet!, No la maltrates, haz conmigo lo que quieras, pero no le hagas daño a la Luna destinada, de lo contrario, no solo mi manada pagará las consecuencias, también la tuya. Estoy conciente d que no merezco tu perdón, pero te prometo que haré todo lo posible para enmendar mis errores y ser mejor. Nunca olvidaré lo que hice, pero puedo asegurarte que nunca volveré a dañarte.