En los brazos del CEO
—Lo siento, no he tenido un buen día, es solo que, Demetrius a veces se vuelve un extraño, no quiero recordarte momentos melancólicos, pero, tú estuviste casado antes, ¿Así pasa con el matrimonio?
Russell sonrió.
—Bueno, el matrimonio es una promesa, Marina, de que estarás al lado de una persona por el resto de tus días, de que tu elección no cambiará a través del tiempo, no se trata siempre del amor, y no me mal entiendas, porque el amor es lo esencial, pero, una cosa es estar loco de amor, como creo que ahora estamos amando a nuestras parejas, y otra, la decisión de amarlo tal y como es, cada día de nuestra vida.