Bajo las Luces del Atardecer
Abrí Instagram y vi que Isabella había subido una foto hacía un par de horas: tres entradas al cine.
Sin darme cuenta, mis pasos me llevaron hasta el viejo orfanato, el cual ahora era un parque de diversiones, lleno de luces y risas, incluso de noche.
—¡Buenas, buenas, Lourdes! —Isabella me reconoció al instante y vino corriendo hacia mí con una sonrisa—. ¡Qué casualidad verte aquí! Hoy me sentía mal, así que Daniel y Alonso insistieron en sacarme a dar una vuelta para que me despejara.