La víctima del CEO
Salvatore se giró frente a Amaranta, cogió sus manos y empezó hablar.
— Amaranta te amé desde muy joven, te amé en la oscuridad de mis sentimientos negativos, fuiste mi luz, te amo por qué con esa luz me llevaste de la mano y me sacaste de esa oscuridad, te amaré por qué fuiste, eres y serás el amor de todas mis vidas, y es por eso que hoy estoy aquí, ante Dios y ante todos para reafirmar mi promesa de amor hacia ti. Yo, Félix Salvatore De la Rosa, prometo amarte, todos los días de mi vida, respetarte, de estar junto a ti en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la prosperidad y en la adversidad, serte fiel, hasta el último día de mi vida. Toma recibe este anillo com