Hasta que las Nueces nos Separen
En la fiesta de nuestro primer aniversario de bodas, caí de bruces sobre una alfombra roja, jadeando como pez fuera del agua.
Carlo Pipino, mi esposo, rodeaba con el brazo a Gianna Verde, su amor de la infancia, bebiendo champán y riendo.
Gianna sabía que yo era alérgica a las nueces y algunos frutos secos. Así que, obviamente, lo bañó todo con aderezo a base de avellanas.
Un bocado y ¡pum!, se me hizo un nudo en la garganta, se me encendieron los pulmones y me reventó el salpullido como confeti.
Busqué mis medicamentos para la alergia y, en su lugar, encontré un puñado de M&Ms derretidos.
Gianna se rio al ver mi cara.
—¡Sorpresa!, Carlo te cambió los medicamentos. ¿En serio, Siena? ¿
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