El Reemplazo de la Prometida
—Tú eres imposible, ya te envié la muestra que querías, espero que con eso sea suficiente, aunque me imagino que nuestro hijo saldrá hermoso, porque no tienes idea en la mujer que me inspiré.
—El ser asqueroso te sale a ti de forma natural, de eso no tengo duda… Solo le pido a Dios que nuestro hijo se parezca mucho a mí, aunque es una lástima que te llevará tu sangre, pero bueno, ¿qué podemos hacer? es parte del contrato; yo no tengo apetito, así que vámonos. Me levanté porque no quería escuchar más sus idioteces, subí al auto, tomé mi teléfono y comencé a revisar mis correos electrónicos para ignorarlo a tal punto que tuviese que revisar su registro de nacimiento para ver si sigue vivo.