De Su Amor a Su Venganza
¿Puedes sentir lo encendida que estoy?
Esa mezcla de sensualidad intelectual y descaro era justo la personalidad que Alejandra había moldeado para seducirlo. Mientras hablaba, extendió la mano, las uñas pintadas de rojo escarlata, queriendo tirar de la corbata de Sebastián.
Una parte de ella lo hacía con intención de provocarlo, pero otra, más sincera, admitía que no mentía: ese Sebastián tan frío y varonil la estaba tentando de verdad.