Sin Salvación
—La otra mujer es hija de mi tío, mi prima, Martina Díaz.
—Desde pequeña le gusta llevarme la contraria. Cuando Esteban creció, y después del divorcio de mis padres, cada vez que nos vemos me provoca.
Al llegar aquí, un destello de disgusto cruzó el rostro perfecto de Camila.
—Otros años, esa generación joven solo viene a pedir dinero; no asiste al cumpleaños de la abuela. No sé por qué hoy vinieron todos.
—No me importaba, pero al atacarte a ti, no puedo tolerarlo...