LOGINหลอกให้รัก จับยัดแล้วทิ้ง! 'โลกันตร์ ' เขาหาเธอ เพียงเพราะเธอเกี่ยวข้องกับสายเลือดของคนชั่วที่ทำร้ายของหวงของเขาก่อน!
View MorePOV - MILA
El consultorio era tan callado que podía oír cada latido de mi corazón, un eco sordo de la esperanza que nacía en mi interior. El doctor me sonrió, y en esa sonrisa vi reflejados mis anhelos de los últimos tres años:
—Felicidades, señora Rodríguez. Va a ser madre.
Sentí que el mundo se iluminaba con una luz nueva. Llené mis pulmones de aire, un aliento fresco que revitalizaba cada célula de mi ser. Coloqué mis manos sobre mi vientre, y por primera vez, me visualicé completa: yo, Javier y nuestro pequeño. Una verdadera familia, no está simulación vacía que anidaba en la casa donde siempre me sentí fuera de lugar, como una pieza que no encaja en el rompecabezas.
Salí del hospital sintiéndome ligera, casi irreal. Temblaba de alegría, pero también de una inquietud que no podía ignorar. Tomé el teléfono con manos que apenas respondían a mi voluntad y marqué el número de Javier. Necesitaba oír su voz, su entusiasmo, sentir su abrazo protector que disipara las dudas que me habían atormentado durante tres largos años. Necesitaba saber que él también deseaba esto, que me amaba, que este hijo consolidaría nuestro vínculo para siempre.
Sin embargo, cuando sonó el segundo tono, una voz femenina interrumpió mis fantasías.
—Hola —dijo con una suavidad inquietante y una confianza que me erizó la piel—. Javier está en la ducha. Soy Lola. Si es urgente, puedo ayudar… o puede llamar más tarde.
Un silencio denso cayó sobre mí. El mundo se desmoronó a mi alrededor, dejándome suspendida en un vacío helado. Mis labios se movieron, intentando articular una pregunta, una negación, pero no salió sonido alguno. Esa mujer sabía quién era yo. Su tono burlón, casi triunfal, lo gritaba a los cuatro vientos.
—¿Hola? ¿Me escucha? —preguntó con una falsa inocencia que me revolvió el estómago.
Colgué, sintiendo que la cordura se escapaba entre mis dedos.
Me dejé arrastrar por los recuerdos, buscando respuestas en el laberinto de mi pasado.
Conocí a Javier en la universidad. Yo era una estudiante de Administración que se esforzaba por costear sus estudios trabajando en una cafetería, sobreviviendo en un apartamento diminuto cerca del campus. Él, en cambio, era el heredero, el príncipe azul que todas admiraban: atractivo, carismático, con un futuro brillante asegurado. Para mí era inalcanzable, un ser de otra galaxia al que solo podía observar desde la lejanía.
Sabía que había tenido una novia en el pasado, una relación intensa y tormentosa que lo había dejado marcado. Nadie conocía los detalles, pero yo intuía, en su mirada melancólica y en sus silencios repentinos, que arrastraba una herida profunda, un fantasma que lo perseguía sin descanso.
Nunca imaginé que Javier se fijaría en mí. Pero un día, nuestros caminos se cruzaron. Un encuentro fortuito en el pasillo, una conversación inesperada en la biblioteca, una invitación a tomar un café en la cafetería donde trabajaba. Poco a poco, Javier comenzó a buscarme, a interesarse por mi vida, a hacerme sentir especial. Yo no entendía por qué insistía en mí, qué veía en una chica común y corriente como yo, pero me dejé seducir por la esperanza de que, tal vez, podría ser feliz a su lado.
Hasta aquella noche fatídica. Lo encontré borracho, vulnerable, en el bar de siempre. Lo llevé a mi apartamento, dispuesta a cuidarlo, a protegerlo de sí mismo. Y terminé enredada en sus brazos, besándolo con una pasión que me aterraba y me fascinaba a la vez. Su necesidad me envolvió, y yo, ingenua, creí que era amor. Pero, entre susurros ahogados y gemidos confusos, entendí la terrible verdad: había un vacío inmenso en su interior que yo no podría llenar jamás. Su corazón aún latía por otra, Lola el amor de su vida y yo solo era la sustituta.
A pesar de eso, ya estaba perdida. Me había enamorado ciegamente de Javier, y estaba dispuesta a todo por no perderlo. Decidí ignorar las señales de advertencia, convencida de que con paciencia, entrega y amor incondicional lograría que me mirara de verdad, que olvidara el pasado y me eligiera a mí, para siempre.
El teléfono me quemaba en la mano, recordándome la cruda realidad. Mi respiración se volvió entrecortada, presa del pánico. Lola. La sombra innombrable hasta ahora, se había materializado, usurpando mi lugar en mi propia casa.
Conduje sin rumbo fijo, dejándome llevar por la rabia y la desesperación, sin importarme las consecuencias. Solo podía oír en mi mente un eco implacable: Estoy embarazada. Estoy embarazada. Como si esa sola frase tuviera el poder de cambiarlo todo, de borrar el pasado, de rescatarme del infierno que se abría bajo mis pies.
De repente, un ciclista apareció de la nada. Frené instintivamente, pero ya era demasiado tarde.
El volante me golpeó con fuerza en el abdomen, arrebatándome el aliento. La bolsa de aire se activó con una explosión violenta, estrellándose contra mi rostro. Un dolor lacerante me atravesó el vientre, desgarrándome por dentro. Y entonces, sentí un flujo cálido y húmedo entre mis piernas.
Bajé la mano temblorosa. Sangre.
—No… no, por favor —murmuré en un susurro ahogado, sintiendo cómo mi mundo se desmoronaba por completo.
Con manos entumecidas volví a marcar el número de Javier. Una vez. Dos. Tres. El silencio era la única respuesta. La desesperación me consumía. Finalmente, al cuarto intento, contestó.
—¿Mila? —su voz sonaba distante, jadeante, casi impaciente. Una voz que no me pertenecía, una voz ajena a nuestro amor.
—Ayúdame… tuve un accidente… el bebé… —logré articular entre sollozos, sintiendo cómo la vida se escapaba entre mis dedos.
Pero antes de que pudiera decir algo más, la oscuridad me engulló por completo.
Lo último que oí, antes de perder la consciencia, fueron los gemidos lascivos de una mujer. Gemidos de placer, de satisfacción, que provenían del mismo lugar donde se suponía que debía estar mi esposo.
Abrí los ojos en una sala aséptica, inundada por el olor penetrante del desinfectante. Tenía una venda apretando mi frente, un recordatorio constante del horror vivido. Intenté moverme, pero el dolor me mantenía prisionera en la cama.
El doctor apareció frente a mí, con su rostro inexpresivo y su voz neutra, carente de cualquier emoción:
—Lo siento, señora Rodríguez. No pudimos salvar al bebé. Pero usted está fuera de peligro.
No pude llorar. No pude gritar.
El vacío era tan profundo, tan absoluto, que ni siquiera el sufrimiento podía encontrar una salida. Mi hijo. Nuestro hijo. Se había ido antes de siquiera comenzar a vivir. Y él… Javier… él no había estado allí.
—¿Mi esposo? —pregunté con un hilo de voz, aferrándome a una última esperanza.
—No ha llegado. Fue un buen samaritano quien la trajo al hospital.
No. No podía ser verdad. Lo sabía en lo más profundo de mi ser: Javier no estaba aquí porque estaba con ella. Con Lola.
Al caer la noche, una enfermera entró en la habitación y me informó sin rodeos:
—Señora, debe pagar los gastos del hospital. Si no lo hace hoy, tendremos que liberar la cama.
—No tengo dinero… —alcancé a murmurar, sintiendo cómo la humillación me invadía.
—Entonces tendrá que irse —respondió con frialdad, sin importarle mi estado.
Me obligaron a levantarme, a pesar del dolor y la debilidad. Me dejaron en el pasillo, con mis pertenencias en una bolsa de plástico, desamparada y sola. La puerta del hospital se cerró tras de mí, dejándome a merced de la noche gélida.
Y allí, en la entrada, lo vi.
Javier avanzaba hacia mí, radiante, con una mujer del brazo. Vestido rojo, labios carmesí, un perfume embriagador que impregnaba el aire.
—Javier… —mi voz fue apenas un susurro, una súplica desesperada.
Él giró la cabeza. Me miró, con una expresión indescifrable en el rostro. Y, tras un segundo eterno, volvió a dirigir su mirada hacia Lola. No vino a mí. No se acercó para consolarme, para preguntarme cómo estaba, para ofrecerme su apoyo. Simplemente siguió caminando con ella, como si yo no existiera, como si yo no fuera su esposa. Entonces la vi de frente. Y mi corazón se detuvo por completo.
Era como mirarme en un espejo. Sus rasgos eran idénticos a los míos: la misma nariz, la misma boca, los mismos ojos. Solo la diferenciaban un corte de pelo más audaz, un labial rojo intenso y una mirada que irradiaba una seguridad y un poder que yo jamás había poseído.
Ella era yo… pero mejorada, perfeccionada, deseable. La original.
El frío del suelo me caló hasta los huesos cuando caí de rodillas, sintiendo cómo la herida se abría de nuevo, tiñendo el asfalto de sangre. Nadie me tendió la mano. Nadie me sostuvo. Allí quedé, sola y abandonada, viendo cómo Javier se alejaba con ella, perdiéndose en la oscuridad, mientras mi reflejo perfecto me dedicaba una sonrisa triunfal. Una sonrisa que prometía una venganza cruel y despiadada. Una sonrisa que anunciaba el comienzo de mi verdadero infierno.
โลกันตร์เริ่มคลอเคลียลำคอขาว ฤทธิ์ของแอลกอฮอล์ทำให้อารมณ์ความเป็นชายยิ่งทวีคูณเขาเริ่มจากการจูบปากสีแดงระเรื่อเบา ๆ มือของเขาทำหน้าที่เปลื้องชุดออกจากกายสวย แพรพิชชาที่ห่างหายจากเรื่องอย่างว่ามานานนับปีกลับรู้สึกตัวสั่นเมื่อถูกสัมผัสจากมือเย็นเธอประหม่า!“กลัวเหรอครับ"โลกันตร์ถอนจูบจากปากหวาน"ปะ...เปล่าค่ะ"เธอหลบสายตา“ถ้าแพรไม่พร้อม พี่ไม่ทำก็ได้นะ”โลกันตร์ไม่อยากบังคับเธอ แพรพิชชารับรู้ได้ถึงความอึมครึม“แพรขออาบน้ำก่อนนะคะ" โลกันตร์ทิ้งตัวนอนเมื่อเธอเอ่ยจบน้องแพรยังไม่ไว้ใจพี่อีกหรือครับน้ำเสียงนิ่ง ทว่าโทนเสียงแกว่งเล็กน้อยด้วยความผิดหวัง ไม่กล้าแม้แต่จะเงยหน้าสบตาหญิงสาว“งั้นพี่จะรอวันที่น้องแพรพร้อมนะครับ”แพรพิชชาไม่ตอบพลางถอนหายใจอย่างแผ่วเบา ดึงชุดที่ถูกเขาถอดออกไปขึ้นกลับมาไว้ที่เดิมเดินเลี่ยงเข้าไปในห้องน้ำ หน้าร้อนผ่าวเมื่อรู้ว่าจะเกิดอะไรขึ้นก่อนจะแง้มประตูเอ่ยถามคนที่นอนเสียอารมณ์อยู่บนเตียงกว้าง“พี่กันตร์สนใจถูหลังให้น้องแพรไหมคะ" เขายิ้มออกมาโลกันตร์ไม่รีรอเมื่อได้ยินประโยคนั้น เขาดีดตัวขึ้นเดินตามเธอเข้าไปอย่างรวดเร็วแพรพิชชาเปลื้องผ้าโชว์เรือนร่างของตน
“เราไปตัดชุดแต่งงานกันเลยดีกว่า หรือไปถ่ายพรีเวดดิ้งก่อนดี”โลกันตร์เสนอสองแนวทางให้แก่เธอ“พี่กันตร์ กลับบ้านก่อนสิคะไปปรึกษาคุณพ่อกับคุณปู่ก่อน”แพรพิชชาบอกกับคนใจร้อน“ก็พี่ตื่นเต้นนี่ครับ”เขารอไม่ไหวที่จะเข้าหอกับเธอ“ตื่นเต้นหรือว่าหื่นกันแน่คะ?”แพรพิชชาที่รู้ทันพูดดักไว้ก่อน“พี่ก็หื่นแค่กับแพรนั่นแหละ”แพรพิชชาหน้าแดงกับคำพูดหวาน ๆ ของโลกันตร์ เขาจับมือหญิงสาวไปจุมพิตทั้งที่สายตาทอดมองถนน“กลับบ้านก่อนค่ะ แพรเป็นห่วงลูก”เธอรีบเปลี่ยนเรื่อง โลกันตร์สลัดความตื่นเต้นออกจากหัว เขาลืมไปเสียสนิทว่าฝากบุตรชายไว้กับพ่อตาเด็กชายอลันค่อนข้างที่จะติดเต้า แพรพิชชาเกรงว่าเด็กชายจะงอแงหากต้องดื่มนมจากขวดอันที่จริงเธอกำลังหัดให้ลูกเลิกเต้า แต่กลับใจไม่แข็งพอ เมื่อลูกร้องไห้แพรพิชชากลับต้องใจอ่อนเมื่อรถจอดสนิทแพรพิชชารีบเร่งฝีเท้าเพื่อให้ถึงตัวลูกน้อยเร็วที่สุด แต่กลับผิดคาดที่เธอคิดไว้ เด็กชายอลันหลับสนิทได้โดยที่เธอไม่ต้องให้เข้าเต้า แพรพิชชายิ้มปลื้ม ไม่คิดว่าลูกชายของเธอจะเลี้ยงง่ายเช่นนี้“พี่บอกแล้วไงครับว่าลูกเราเลี้ยงง่ายจะตาย"โลกันตร์ที่เดินตามหลังเข้ามาเอ่ยขึ้น แพรพิชชาเดินนำเ
โลกันตร์ตักอาหารให้แพรพิชชาจนเต็มจานแม้หญิงสาวจะปราม เขาให้เหตุผลว่าเธอคงจะเหนื่อยกับการเลี้ยงลูกมาทั้งวัน จำต้องกินเยอะ ๆ เธอรู้สึกเหมือนตัวเองกำลังจะเสียคน เพราะทุกคนต่างเอาอกเอาใจเธอซึ่งเป็นเพราะเธอเองที่มักจะร้องไห้เวลาถูกขัดใจแพรพิชชาไม่ชอบที่ตัวเองเป็นเช่นนี้ แต่เธอกลับห้ามตัวเองไม่ได้-8 เดือนผ่านไป-งานเลี้ยงฉลองวันเกิดเด็กชายอลันอายุครบ 1 ขวบก็มาถึง โลกันตร์อาสารับจัดแจงงานทั้งหมดด้วยตัวเอง งานเลี้ยงเล็ก ๆ ถูกจัดขึ้นในเวลากลางวันที่คฤหาสน์แก้วไพลิน แขกในงานมีเพียงแค่คนในครอบครัวตามที่ แพรพิชชาต้องการเจ้าของงานอย่างเด็กชายอลันเดินทักทายแขกไปทั่วตั้งแต่หนูน้อยเริ่มหัดเดินถึงกระทั่งตอนนี้เขาก็แทบจะไม่หยุดเดิน จนบางครั้งผู้เป็นแม่นั้นไล่ตามไม่ทัน เด็กน้อยเริ่มหัดพูดคำง่าย ๆ บ้างแล้ว“น้องอลัน... อย่าเดินบ่อยนักสิครับ”โลกันตร์ร้องเรียกลูกชายที่ไม่รู้จักเหน็ดเหนื่อย เขาอาสาดูลูกให้คุณแม่คนสวยได้มีเวลาไปแต่งตัวอันที่จริงพี่เลี้ยงของเด็กชายอลันนั้นมีเยอะแยะมากมาย เพราะเป็นเด็กที่เลี้ยงง่าย ไม่ได้สร้างความลำบากเวลาอยู่กับใครโลกันตร์อุ้มลูกชายขึ้นเหนือหัวพลางพัดพุงป่องนั้นแรง
“แกแน่ใจเหรอว่าไม่รู้?”แพรพิชชานิ่งกว่าที่เคย“กะ...แกหมายถึงอะไร”กัสจังอ้ำอึ้ง เธอยังคงไม่รู้ว่าแพรพิชชารับรู้ทุกเรื่องที่เธอกระทำ “เราเป็นเพื่อนกันมาตั้งนาน แกทำแบบนั้นทำไม?”แพรพิชชาไม่เข้าใจว่าเหตุใดกัสจังจึงต้องทำเช่นนั้น“ฉันทำอะไร ไม่เห็นจะรู้เรื่องเลย”กัสจังแถไปเรื่อยเมื่อรู้สึกจนมุม“แกไม่มีอะไรจะพูดนอกจากคำว่าไม่รู้เหรอ?”แพรพิชชาสะบัดมือที่กัสจังกุมอยู่“แพร! แกรู้ตัวไหมว่าแกเปลี่ยนไป”กัสจังหัวเสียที่แพรพิชชาถามจี้“เปลี่ยนไป? ฉันน่ะเหรอที่เปลี่ยนไป?” แพรพิชชาตอบกลับ“ก็ปกติฉันพูดอะไรแกก็เชื่อ แล้วทำไมตอนนี้แกถึงไม่เชื่อฉัน”กัสจังเริ่มขึ้นเสียง“เพราะฉันไม่โง่เหมือนเมื่อก่อนไง”แพรพิชชาเองก็ไม่ยอม“แล้วยังไง แกบอกว่าฉันทำ แล้วแกมีหลักฐานอะไรว่าฉันเป็นคนปล่อยคลิปแก?”“ฉันยังไม่ได้พูดเลยนะว่าแกทำเรื่องอะไร แล้วแกรู้ได้ไงว่าฉันพูดถึงเรื่องคลิป?”แพรพิชชาเริ่มต้อนกัสจัง“กะ...ก็คลิปแกว่อนขนาดนั้น ฉันก็เดาเอาสิ”“ฉันอาจจะกำลังต่อว่าแกเรื่องอื่นอยู่ก็ได้”แพรพิชชายิ้มเมื่อกัสจังเริ่มร้อนตัว“ว่ายังไง แกมีอะไรจะแก้ตัวอีกไหม?”“ใช่ ฉันเป็นคนทำเอง”กัสจังยอมรับเมื่อจนมุม“ในที
“พาคนสวนคนใหม่ไปตัดหน้าหน่อย ตัดให้เตียนอย่าเหลือแม้แต่ใบเดียว”เขาเอ่ยสั่งเมื่อนายพลมาถึง“อ้อ ให้เสร็จภายในวันนี้ด้วย”โลกันตร์เดินตามออกมาหยิบอุปกรณ์ที่ใช้สำหรับการตัดหญ้า เขาถอดสูทราคาแพงพาดไว้ที่ม้านั่งเขาทอดสายตามองสนามหน้าอันกว้างใหญ่สุดลูกหูลูกตา เนื้อที่ของคฤหาสน์แก้วไพลินไม่ใช่น้อย ๆ แต่
เช้าวันต่อมาโลกันตร์ตื่นเช้าต้อนรับวันใหม่ที่สดใสกว่าเดิม เขาเดินทางมาที่สำนักงานเขตพ่วงด้วยทิวาที่เขาพามาเพื่อเป็นพยานตามที่เขาได้นัดวิเวียนเอาไว้ แต่ยังไร้วี่แววของหญิงสาว เขาหยิบโทรศัพท์อีกเครื่องขึ้นมากดต่อสายหาวิเวียนเพราะเกรงว่าเธอจะผิดนัด“ทำไมไม่รับสาย?”“คุณกันตร์ใจเย็น ๆ ก่อนนะครับ รถอาจ
“รู้ตัวก็ดีแล้ว รบกวนช่วยพาคนของพี่ออกไปได้แล้วค่ะ”แพรพิชชากระแทกเสียงใส่โลกันตร์ก่อนจะหันไปบอกทิวาโลกันตร์กลับออกมาด้วยจิตใจที่ห่อเหี่ยว เธอใจแข็งขึ้นเพราะการกระทำเลว ๆของเขาในหัวสมองของเขามีเรื่องให้ดีกันมากมายทั้งเรื่องลูกและแพรพิชชา และเรื่องของวิเวียน โลกันตร์ต้องการที่จะหย่ากับวิเวียนหากแต
โลกันตร์ตัดสินใจเล่าเรื่องทุกอย่างที่เกิดขึ้นให้ผู้เป็นปู่และทิวาได้รับฟัง เขาเล่าทุกเรื่อง ยกเว้นเรื่องที่เขาถ่ายคลิปไว้ขู่เธอ เพราะคนยิ่งรู้น้อยยิ่งดีต่อแพรพิชชา เขาคิดอย่างน้อยทั้งสองอาจจะช่วยแก้ปัญหาได้เขาไม่อยากคิด และทำอะไรด้วยตัวเองเพียงลำพัง เพราะอย่างน้อยการมีคนที่คอยให้คำปรึกษายังดีกว่าห
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