Una desgracia llamada tú
Claro también había accionistas, pero estos, solo arañaban al 3% del total de la empresa, por lo que, ni siquiera podían aparecer si no se les ordenaba.
La mujer, había resultado ser un tiburón entre tiburones.
Muchos al saber que ella sería la heredera y no uno de sus dos únicos primos varones. Creyeron tontamente, que podrían tomar una gran tajada del codiciado pastel.
Sin embargo...
Algunos incluso habían perdido la vida en el proceso.
Por lo que con el pasar de los años, todos fueron lejos de alabarla, a reverenciarla con temor. Su hijo, Héctor, parecía pintar a ser igual o inclusive peor.