La Tentación De Mi Jefe
—Pudiste… —se queda callado sin terminar la frase, sabe muy bien el porqué.
—Intenté llamarte todo el tiempo, pero nunca atendiste a mis llamadas, no puede localizarte, así que supuse que estabas ocupado, no fue mi culpa.
—¿Y qué pasó para que ese hijo de puta se atreviera a ponerte una mano encima? —interroga con los puños cerrados.
Me muerdo el labio inferior.
—Al parecer mi madrastra no puede recibir la herencia que dejó mi padre, él colocó ciertas cláusulas, en las que se estipula que no recibirán el dinero, a menos de que me case con Levi, solo hablamos de eso…