UN AMOR VERDADERO
David beso y lamio cada centímetro de mi cuerpo, volviendome loca de placer, lo tumbe en la cama sorprendiendose, pero empecé a besarle la boca, sus mejillas, la punta de su nariz, fui bajando besando sus perfectos abdominales, su ombligo hasta que llegue a su duro miembro, me lo metí casi todo en la boca, escuchando como gemía y retorcía su cuerpo entre las sábanas y la colcha, seguí lamiendo como si de un caramelo se tratara, hasta que sus manos cogieron mis hombros, apartandome y subiendo mi cuerpo hasta que nuestras caras quedaron a milímetros uno del otro
— Para o no respondo, Tania te amo mucho cariño, tengamos otro hijo, ya que no pude vivir contigo el nacimiento de mi hijo, porfavor