Hubiera Sido Mejor Nunca Haberte Conocido
Se levantó con torpeza, me lanzó una última mirada y se marchó en el coche.
Regresé a mi habitación y lavé una y otra vez cada lugar que había tocado.
El asco me devoraba.
Aunque realmente llegara a la cima, jamás lo perdonaría.
A la mañana siguiente, una noticia escaló al primer puesto en tendencias:
"Un joven se desmaya en las escaleras de un templo."
Yo, mientras tanto, dormía plácidamente, sin enterarme de nada.
Por la tarde, Marina me llamó por teléfono.