La esposa prohibida del CEO
Emerson caminó hasta la cama, observó la carta, sus manos temblaron ante la curiosidad, pero tuvo un mal presentimiento, la abrió con lentitud.
«Emerson:
Cuando leas esta carta, ya no estaré a tu lado, estaré tan lejos, que nunca podrás encontrarme, ¿para qué? Nadie puede encontrar a quien no está perdido, sino exiliado. Déjame tranquila, he llorado lo suficiente por ti, ¿no lo crees? Soñaba con lograr tu amor, pero nunca me sentí tan sola, como ayer, la vida me gritó que nunca te tuve, nunca fuiste mío, el amor es algo que espontáneo, y si lo obligas, solo sabe herir, por fin lo entendí; no eres para mí.