La verdad del CEO - ADRIAN VOLKOV
Nos tomamos de las manos, sus dedos entrelazados con los míos, un ancla en medio de la emoción.
—Adrián —indicó el oficiante—. ¿Prometes amar a Amelia, honrarla, protegerla y reírte con ella, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, por todos los días de tu vida?
Adrián apretó mi mano, con los ojos brillantes.
—Lo prometo —respondió, firme—. Prometo ser tu refugio en la tormenta, tu luz en la oscuridad y tu compañero en cada paso. Te amaré por siempre, Amelia.